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      Centro de Estudios y Formación para la Mujer,
                        “
Rosa Berre”

         

Dirección: Fresneda # 210 e/ Millar y Recreo, Municipio Regla, Ciudad de la Habana, Cuba.

Email:  cefom_cu@yahoo.com


Las miserias humanas.

Aini Martín Valero

 

 

Heidi Sánchez Miranda es madre soltera con tres niñas, que lleva más de 2 años tratando de lograr una vivienda propia. Con la niña pequeña durmió en parques, funerarias, portales, entre ellos el del Poder Popular de Regla, su pueblo natal. A principios del 2006 una trabajadora social acompañó a Heidi un albergue de la empresa Obras Marítimas (Municipio de Regla), rompieron la puerta de un cuarto inhabitado y Heidi se instaló allí con su bebita de sólo 4 días de nacida.


Días más tardes dos funcionarios de la Dirección Municipal de la Vivienda la sacaron nuevamente para la calle, sin brindarle ninguna alternativa donde vivir La joven madre en aquellos tiempos era atendida por una psicóloga, que intentó ayudarla, exigiendo al Primer Secretario del Partido Comunista de este Municipio, que se resolviera para su paciente una vivienda, un cuarto, algo donde pudiera vivir con sus hijas.

 

Hace 1 año y 2 meses le dieron una casita -según ellos como  transito- en la calle Fresneda # 216 Altos e/ Millar y Recreo, Regla. Ahora a Heidi intentan desalojarla nuevamente. Heidi Sánchez Miranda cuenta con cartas que dan respuesta a su reclamo; de la Dirección Municipal de Vivienda de Regla, la Oficina de Registro de Consumidores Provincial, el Instituto Nacional de Vivienda, la Dirección Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas; todas ellas reflejan la negación de otorgarle la propiedad de esta vivienda, que aunque modesta y en mal estado es el amparo de ella y sus 3 hijas.

Heidi Sánchez Miranda es una joven de 24 años de edad, padece de siclemia y pesar de eso sufrido cárcel, maltrato y vejaciones de todo tipo, incluso rechazada por su madre y marginada por la sociedad.

 

A los 17 años cumplió prisión por reunirse con muchachos, que según las autoridades del gobierno eran delincuentes, por el solo hecho de no estar vinculados laboralmente al estado.

 

Heidi, para la sociedad cubana no existe, no tiene carné de identidad, no tiene libreta de abastecimiento, no cuenta con una cocina, ni posee refrigerador. Sin documentos no puede trabajar y como ella existen muchos casos en el país, donde la mujer es víctima de atropellos y abusos por una burocracia estatal, que como decimos en Cuba, vive del “peloteo”, del cuento, donde las miserias humanas cada día van en aumento.