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Centro
de Estudios y Formación para la Mujer,
Calle Agramante, No. 566 e/ Pasaje B y Anillo del Puerto, Mujer, fuente y taller natural
de la vida LA HABANA, Cuba - 8 de marzo. Hoy 8 de marzo es un día de reflexión. En Cuba, un día de celebración ideológica, fiesta a la enajenación social como premio a todo lo que nos falta como derecho y sobra como ultraje a nuestra dignidad. Una celebración hipócrita que lacera nuestra inteligencia y se burla de nuestros sentimientos de mujer. La humanidad posee un núcleo
insustituible que es la mujer, no todos tienen en cuenta que alrededor de
ese núcleo giran todas las manifestaciones de la vida y ven la mujer como el
instrumento perfecto de motivación para sus fines, domésticos, sexuales,
ideológicos y hasta de género. Durante siglos han existido mujeres que han sido ejemplo para orgullo de su género, pero nosotras las cubanas estamos orgullosas de la historia de nuestras mujeres. Guarina, la fiel compañera del gran cacique Hatuey, fue nuestro primer ejemplo de entrega y sacrificio en defensa de lo que ella creía justo y verdadero, según aparece en la interpretación poética de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo cundo ella le dijo a Hatuey:
-“ Vete, pues,
noble cacique, El legado de Guarina siempre ha estado presente en nuestras luchas emancipadoras, desde las heroicas mambisas, las luchadoras civilistas de la Republica, en la guerra contra Batista y luego en un proceso donde se han utilizado todos los medos de la lucha política por establecer un estado de derecho. Este recuento histórico da fe que los sacrificios de nuestras mujeres no siempre han dado los resultados esperados y por eso en este 8 de marzo, las mujeres cubanas seguimos luchando por nuestra reivindicación económica, política y social. Las féminas de esta Cuba de hoy son merecedoras de una distinción especial, desde el inicio del régimen político actual han sido evaluadas siempre ideológicamente y no por su posición social, y menos aún bajo una visión de genero. Lo que ha conllevado a que muchas mujeres se desencantaran del llamado proceso revolucionario, enfrentándose o disintiendo del mismo y algunas en su frustración hasta se han suicidado como es el caso de Haydee Santamaría. No quiero mencionar a ninguna en particular ya que seria injusto con aquellas que día a día sufren la opresión, directa o indirectamente por ser familiares de presos políticos u opositores pacíficos. Mujeres que muchas veces su protagonismo transcurre un cruel anonimato. Nuestra lucha parece ser cuesta arriba, ya que contamos con poca solidaridad internacional, incluso nuestras organizaciones carecen del apoyo económico de las instituciones que en otros países defienden y apoyan el trabajo de la mujer, porque irónica y supuestamente ya nosotras hemos alcanzado la plenitud de nuestros derechos a través del gobierno-estado, razón por lo que solo reciben apoyo internacional las organizaciones oficialistas como la Federación de Mujeres Cubanas. Las mujeres cubanas han realizado todas las tareas que el gobierno ha dictado, otra cosa no podían hacer. Sin embargo ¿quién ha pensado en sus sufrimientos y dificultades diarias, esté o no integrada al régimen totalitario por necesidad o espontaneidad? Uno de los sufrimientos que se mantiene latente en sus corazones es la separación de sus hijos, esposos, hermanos producto las llamadas guerras internacionalistas en lugares tan lejanos como el África, ¿Quién contó con nuestras mujeres para tan crucial decisión? ¿Cómo sustituir lagrimas y dolor de madres, esposas, hijas y de todos sus familiares por el compromiso con una palabra tan insignificativa y en ocasiones incomprensible como lo es “internacionalismo”. La asfixia política y las limitaciones económicas y sociales exacerbaron los deseos de millones de cubanos a emigrar hacia cualquier parte del mundo, donde pudieran respirar sin que nadie los vigile o les diga que deben hacer con sus vidas y familias desde el propio día de nacimiento. La ruptura de la familia y de sus patrones éticos y morales, muchas veces bajo condiciones que son inaceptables como los arreglos matrimoniales, el jineterismo y riesgosas salidas ilegales. Todas estas son razones más que suficientes para que muchas mujeres sufran y lloren calladamente, esperando un cambio en su entorno, poder algún día unirse a los suyos en una vida que se le va yendo lentamente. No obstante muchas de ellas han roto la inercia y se han sumado a las fuerzas que luchan por el .rescate de sus derechos y anhelos más profundos, desafiando censuras, agresiones verbales y morales y hasta cárceles, como es el caso Maritza Damas Domínguez, una de nuestras fundadoras en la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales, pero continúan en posición vertical sin asomo de claudicar. No se puede pensar en celebraciones mientras excitan mujeres sufriendo porque sus familiares cumplen prisión de forma injusta, solo por el hecho pensar libremente y expresarlo en virtud y ejercicio de sus derechos. En algunas partes del mundo han surgido grupos de personas motivadas por esta situación, que comienzan a preocuparse y ocuparse con amor nuestras mujeres, enfatizando en su pobreza y la falta de posibilidades y orientación. La disposición de ver a la mujer integralmente, de saber que es el taller natural de la vida, ese solo hecho es grandioso.
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